7 Cosas que asustan y que no sabes sobre la adicción al movil

Sí, es real. Y es peor de lo que crees. Una pregunta rápida: ¿Estás leyendo este texto con tu teléfono movil? según una investigación de la compañía de análisis de medios comScore, el adulto estadounidense promedio pasó aproximadamente 2 horas y 51 minutos en su teléfono inteligente todos los días en 2018. Sume las horas que se proyecta que pasaremos en aplicaciones de medios sociales a lo largo de nuestra vida y la suma será de 5 años y 4 meses. (Para ponerlo en perspectiva, es un 36% más de tiempo que el que cualquiera de nosotros pasa comiendo y bebiendo.) En otras palabras, si alguna vez te has preguntado si esa sensación de nerviosismo que tienes cada vez que revisas Instagram es un signo de adicción real, la respuesta es sí.

«Phubbing»

¿Conoces ese molesto hábito que tiene tu amiga de revisar sus mensajes mientras hablas? Bueno, es tan común, que ahora hay un nombre real para ello, se llama: phubbing, como en phone-snubbing. Nunca harías eso, ¿verdad?

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Las aplicaciones de medios sociales están diseñadas para engancharte

¿En ocasiones revisas tu teléfono de forma inconsciente? ¿O refrescas tus feeds de medios sociales, incluso cuando los acabas de revisar hace unos minutos? No te castigues por tu falta de fuerza de voluntad. La verdad es que casi todas las aplicaciones de tu teléfono han sido diseñadas por expertos para producir esas acciones, manipulando la química cerebral para provocar conductas adictivas.

Los teléfonos inteligentes y las máquinas tragamonedas tienen algo en común

Lo sabes bien: esa duda anticipada que sientes cada vez que tomas el teléfono. (¿Habrá un mensaje de texto de coqueteo? ¿O un mensaje sobre un nuevo gran proyecto de tu jefe?) Bueno, los psicólogos tienen un término para esa irresistible sensación de imprevisibilidad, se llama: recompensas intermitentes. Y adivina qué otros dispositivos comunes fomentan los comportamientos adictivos al aprovechar la sensación de que algo emocionante puede suceder en cualquier momento. Máquinas tragamonedas. De hecho, los teléfonos inteligentes son básicamente máquinas tragamonedas que guardamos en nuestros bolsillos.

Nuestros teléfonos están alterando nuestros cerebros

¿Sientes que ya no puedes concentrarte? ¿Ha empeorado dramáticamente tu capacidad para recordar cosas que has leído desde que empezaste a hacer la mayor parte de tus lecturas en línea? No es tu imaginación. Cuando leemos los medios digitales, el paisaje desordenado de enlaces y anuncios y las cortas ráfagas de atención que se requieren al pasar el dedo en la pantalla, te ponen en un estado de distracción intensamente concentrado. Y aunque esa distracción parece ser temporal, sus efectos son realmente escalofriantes a largo plazo, este tipo de distracción frecuente y concentrada, es capaz de crear cambios duraderos en nuestros cerebros.

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Las aplicaciones están vendiendo lo más valioso que tenemos

Sí, los medios sociales pueden ser divertidos, pero es importante recordar que esas aplicaciones son algo más que sólo para compartir cosas. ¿Alguna vez te has preguntado por qué las aplicaciones de medios sociales son gratuitas? Es porque no somos realmente los clientes de la plataforma y la red social no es el producto, quienes son los clientes son las empresas y el producto que se vende es nuestra atención….Esto es algo muy importante, porque nuestra atención es lo más valioso que tenemos. Cuando decidimos a qué prestar atención en el momento, estamos tomando una decisión más amplia sobre cómo queremos invertir nuestro tiempo.

Hay una buena razón por la que los innovadores tecnológicos no dejan que sus hijos tengan dispositivos

Cuando eres padre, te sientes mal con tus propios hábitos negativos con el uso del teléfono celular, pero ver los mismos hábitos infectar a tus hijos es aún peor. Esa es probablemente la razón por la que, cuando se trata de su vida personal, muchos de los principales innovadores en tecnología digital han decidido proteger a sus propias familias de los dispositivos durante el mayor tiempo posible. Considera esto: Steve Jobs no dejaba que sus hijos usaran el iPad. Y Bill y Melinda Gates no dejaron que sus hijos tuvieran teléfonos hasta los 14 años.

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¿Ya tienes miedo?

No temas: todavía hay buenas noticias, es decir, que todos tenemos la oportunidad de revertir el curso, corregir nuestros comportamientos adictivos y encontrar una relación con nuestros teléfonos que sea productiva y positiva, no tóxica.

¿Por dónde empezar? Primero lo primero, ve a tu configuración y desactiva las notificaciones de tu teléfono. A continuación, descargue una aplicación de seguimiento, como Moment, que le puede ayudar a revisar cuánto tiempo de su vida está pasando mirando esa pequeña pantalla.

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