Alteraciones psicológicas del sobrepeso

La insatisfacción con la imagen corporal, en la obesidad no sólo es una motivación frecuente para intentar bajar de peso, sino también, puede ser motivo de un importante y significativo impedimento y malestar constante,  que influye en los pensamientos, sentimientos y conductas, afectando la calidad de vida de quien la padece.Descontrol  alimentario: La persona ingiere grandes cantidades de comida, generalmente en menos de dos horas, con una sensación de pérdida de control sobre qué se come y cuánto se come, seguido por sentimientos comunes de culpa y por una sensación de enojo, desesperación, decepción por no poderse controlar.

Finalmente, repercute sobre la idea o la preocupación de la figura corporal, afectando directamente a la disminución de su autoestima. Esto es más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Ansiedad

Conjunto de reacciones físicas y psicológicas que ocurren ante la presencia de un peligro real o ficticio.Si el comer, se toma como un recurso contra la ansiedad, con el tiempo se transformará en algo habitual y como resultado del mismo, se engordará; este aumento de peso genera preocupación, por lo que nuevamente aparecerá la ansiedad y una vez más se vuelve a comer en cantidad, formándose así un círculo vicioso.

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Manifestaciones  depresivas

Sus características son:

  • La persona parece incapaz de atender, percibir y procesar los estímulos y situaciones gratificantes. Toda su atención parece concentrarse únicamente en lo negativo.
  • Pérdida de interés por las actividades o situaciones que anteriormente resultaban gratificantes.
  • Insomnio o al menos serias dificultades para conciliar el sueño y conseguir que este sea realmente reparador.
  • Sensación de cansancio, dolores musculares y estreñimiento.
  • Incapacidad para hacer frente a las obligaciones familiares, laborales y sociales habituales.
  • Bajo nivel de autoestima.
  • Excesiva preocupación por el estado de salud.
  • Irritabilidad, incapacidad para concentrarse.
  • Llanto, miedo, angustia, sin situación alguna que  lo justifique.
  • Autorreproches por la incapacidad de salir de esta situación depresiva.
  • A niveles diferentes de conciencia, suele haber sentimientos de culpa, incompetencia personal e inutilidad.
  • Sentimientos no reconocidos de agresividad hacia los demás, volcados  hacia si mismo.

Trastornos de la sexualidad

De muy distintas maneras puede la obesidad de una persona relacionarse con su sexualidad o con la ineficiencia en sus intentos para adelgazar, se siente una persona menos atractiva y con dificultad para la relación sexual que tanto  teme.

Aparición de la obesidad como respuesta a la pérdida de un ser querido

Suele observarse en algunas personas con obesidad que bajan de peso cuando se enamoran y lo recuperan cuando pierden al ser querido. La comida se convierte en un objeto afectivo, como paliativo de bienestar psicológico.

Valor simbólico de los alimentos

Además de sus cualidades nutricionales, muchos alimentos tienen un valor simbólico y emocional porque muchos de ellos se asocian en nuestro cerebro con recuerdos, situaciones, personas y etapas de la vida, buenas o malas. Por ejemplo: asociar los pasteles y postres con agradables celebraciones de cumpleaños, la experiencia de ser agasajado para obtener buenas notas, el helado con las vacaciones de verano y los momentos de mayor libertad, entre otros.

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Muchos alimentos están asociados en nuestra mente a recuerdos agradables o desagradables, a situaciones, conflictos, personas, emociones y muchas de estas asociaciones son necesarias para la estabilidad psicológica.

Miedo a estar delgado

Existen personas que en forma consiente o inconsciente manifiestan miedo a estar delgados o a adelgazar. Creen que serían menos fuertes, débiles ó menos útiles para la familia. La obesidad como forma de evitar situaciones deseables: La obesidad, muchas veces sirve como excusa ó justificativo, para no lograr aquello que se desea. Miedo a la vida social, a mantener relaciones sexuales, a entrar en una nueva etapa de desarrollo, a la intimidad psicológica y afectiva de la vida en pareja, a perder la preferencia de la madre o el padre conseguida gracias a limitarse la vida y estar pendientes de ellos, a la infidelidad.

La obesidad como forma de castigo

Al estar obeso, las miradas burlonas de los allegados, la ausencia de miradas de deseo por parte del sexo opuesto, la incomodidad de la ropa que aprieta, el cansancio y la torpeza de movimientos que genera, y sobre todo el mirarse en el espejo y no gustarse,  un castigo apropiado para la mente de algunas personas que se sienten culpables. Lo que causa el sentimiento de culpa es inherente a cada persona, de acuerdo a sus valores.

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Comer como mecanismo evasivo

Para algunas personas, la comida es una vía de escape para no pensar en los problemas que tienen o las soluciones a ellos. La utilizan como una estrategia de evasión, dejando los problemas «en espera» en lugar de enfrentarse a ellos y resolverlos.

Algunos comen para escapar de las grandes decisiones que hay que tomar en la vida, como las que se relacionan con la profesión o con el matrimonio, otros lo hacen para no tener que afrontar (y potencialmente rectificar) las malas elecciones que  han hecho (un matrimonio que ha fracasado, un trabajo sin futuro).

Necesidad de identificarse con alguna persona o grupo

Cuando una persona se identifica con otra de vital importancia en su vida por una fuerte vinculación afectiva, y esta última es obesa o tiene hábitos y actitudes que conducen al descuido y a la obesidad, la necesidad profunda de parecerse o diferenciarse, hace que repitan o se alejen de estas formas de vida, lo que termina conduciéndolos a una ganancia de peso.

Papel de la pareja y de los padres en la obesidad

Es importante el rol que juegan las personas más allegadas en la aparición y mantenimiento de la obesidad. Estas son habitualmente la pareja y los padres, pero también puede tratarse de hermanos y amigos. Estos, pueden tener interés consciente o inconsciente en que continúe con sus kilos sobrantes.

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